Sola.
Estás sola.
Y las mentiras son tu única compañía.
Bueno, al menos te hacen sentir que estás viva.
Piensas en esas personas que van al supermercado, nunca pensarán ahí en lo que es morir.
Tú tampoco lo haces, no vas al supermercado.
Es egoísta de tu parte que no le cuentes a nadie lo que pasará.
Piensas que sería egoísta agobiarlos antes de tiempo.
Disfruta.
Ellos entenderán.
Veintisiete fueron las veces que por su cabeza pasó la palabra arrepentimiento. Mucho le costó aquella decisión, mucho. Era casi imposible extinguir la rabia las veintisiete veces que vino a él, constantemente pensaba como habría sido todo si no hubiese tomado ese camino, ese que era tan corto, por aquel que… que en verdad no sabe cómo hubiese sido, porque no lo tomó… pero al menos era veintisiete veces más largo.
Tomando las llaves de su auto – sí, ese gris de siempre – se subió a él sin rumbo fijo hasta llegar a la orilla de la playa. Inmortalizó unas veintisiete veces su risa en la memoria, aquella fascinante risa que lo hacía olvidarse de todo.
Otras veintisiete veces más recordó las veces que intentó que todo saliera bien (que por cierto, no eran veintisiete) pero siempre hubo algo que nunca entendió de ella, quizás porque nunca supo todo.
Vuelve, vuelve a caer en su vida nuevamente y aunque tenga que hacerlo otras veintisiete veces más, lo volverá a hacer… es lo único que queda en estos momentos.
Ahora apaga felizmente – al menos eso demuestra a las veintisiete personas que lo acompañan – las veintisiete velas de su torta de cumpleaños.
Traducción aún no disponible
La dulce lágrima se dejó deslizar por su mejilla, aunque quería, no pudo contenerla, eran demasiados sentimientos los que sentía, era necesario hacerlo, muy necesario. Es difícil entender las cosas, más aún si tienes un sesgo enorme de querer entender lo que a ti te gustaría entender o ver lo que tú quieres ver… que en el fondo te das cuenta a ratos que simplemente fueron espejismos difusos dibujados por tu traviesa vista que intenta mostrarte algo, que no sabes si es o no, y cuando no lo son ¡Cómo se notan! Y bueno, como no lo notaría si de lo que realmente veía se esfumaba por completo lo que se supone que vio.
Y por un momento imagina cosas, y ve, siente, se emociona, ríe, sueña, quiere, probablemente dure todo esto un segundo, pero ese segundo que goza mirando su mirada, sonrisa, no se comparan con ningún otro vivido en su vida, así que da lo mismo. Sueña con que él piense lo mismo… pero el sueño dura menos que esas miradas, sabe que no es así, y aunque sea algo doloroso no le importa, pues con solo sentir aquello basta.
En algún momento de la infinidad del tiempo fue así,
no… tal vez no.