Te esperé, mucho esperé que volvieras a mi vida, por momentos incluso pensé vagamente que nunca deberías haberte alejado de mí, pero qué importó, si volviste y por momentos pude disfrutarte, como no lo hice hacía casi tres años atrás, estás para mí, completa para complacerme y poder esconderme en los más sombríos rincones de ti.

Volviste ¡y vaya que te hiciste presente! Como nunca lo habías hecho, te pude conocer como no pensé que lo haría (y como tampoco quise hacerlo). Cada día que pasaba me encantabas y feliz estaba que volvieras a mí, que fueras nuevamente mi compañera.

Pero como siempre me ha fastidiado algo por mucho tiempo, me empezaste a fastidiar tú. No soporto tenerte tanto conmigo, que estés TAN presente en mi vida, que a todos lados me sigas, que cuando no quiero me acuerde de ti, que no me quieras dejar tranquila tan solo un segundo.

Me encantas y me encanta estar contigo. Pero juro que a veces te mandaría lejos un tiempo más…