Todos los días lo esperó, al principio pensó que solo era cuestión de tiempo, que pasaría un tiempo y todo volvería a ser normal. Lo esperó pacientemente. Por su cabeza pasaban miles de ideas, unas se quedaban más que otras… pero tenía fe que todo saldría bien, siempre volvía y esta no sería la excepción.

Todos los días al llegar a casa daba unas vueltas para ir a buscarlo, quizás se había perdido cerca y no recordaba la casa, pensó ella. Todas las noches dejó la puerta abierta, su comida, su ropaje, para que no encontrada nada extraño a su regreso.

Pero no volvió, él nunca volvió. ¿Dónde estás?

Y nadie entiende por qué. Solo espera.

Te extraño.