Te escribiría mil sinfonías, para que en cada una de ellas me recordaras… pero no soy músico. Te cantaría canciones dedicadas solamente a ti, pero no nací con el don para cantar. Podría bailarte, sí, bailarte al ritmo de hermosas melodías, pero no soy bailarina. O quizás podría fotografiarte, para tener encapsulada esa mirada que tienes, ¿te gusta cierto? A mí también, pero soy pésima fotógrafa. ¿Qué más podría hacer? Podría pintarte, pero no soy pintora… ¡diablos! ¿Y si construyo un castillo para los dos, en el que tú seas el príncipe y yo la princesa? Pero no soy constructora ni arquitecta.

Lo que me queda es escribirte, sí! Escribirte un par de líneas que me hacen pensar en ti, probablemente no digan nada de ti, en lo absoluto, pero al mirar el teclado y ver cada letra que voy digitando me acuerdo de ti, con eso me basta y sobra. Y cuando leas esto, sabrás que al escribirlo estaba pensando en ti… o no lo sabrás, no sé.

Pero escribiré, varias líneas… por ti.

Saludos para quién quería saludos por aquí, Simón.