“La Bella Durmiente cierra los ojos, pero no duerme. Está esperándo al Príncipe. Y cuando lo oye acercarse simula un sueño todavía más profundo. Nadie se lo ha dicho, pero ella lo sabe. Sabe que ningún príncipe pasa junto a una mujer que tenga los ojos bien abiertos.”
Juan A. Epple y James Heinrich.
Adoro este micro-cuento =)
Y sabían su complicidad, que no querían aceptar. Cómplices de lo que una vez fue, de lo que son… y de lo que podrían ser. No lo tenían claro, los años pasan maltratando la claridad de los recuerdos, pero sin que se dieran cuenta, lo tenían a flor de piel. Ella y él, con su complicidad infinita, llena de inocencia y malicia, de ternura y pasión, que por años han reprimido, que por años han escondido, y hoy, solo hoy, pueden admitir su complicidad, solo para ellos, pues seguirán siendo cómplices, por lo que dure la eternidad.
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Y qué decir, cuando no quieres decir nada…
Y qué pensar, cuando prefieres que tu mente esté en blanco…
Y qué hacer, cuando las cosas no están en tus manos, cuando tú ya no decides…
Solo queda esperar.